Primer hotel-monumento de Galicia, situado en un monasterio Cisterciense del siglo XII de bello entorno y con dos claustros. En el restaurante podrá degustar platos típicos regionales, las habitaciones decoradas con elementos clásicos y de época.
Los fines de semana suele haber bodas, lo que implica mayor ruido del habitual para el resto de los huéspedes.